No hace mucho, no sé ni cuanto, “la tronca del Kebap” estaba hablando conmigo sobre trasvases eléctricos en no se que província de Rumania y, es que estaba ella un tanto pillada por este país y lo exótico de sus ortodoxos con falda, los cuales a su parecer eran eróticamente llamativos. Lo que no sé es como putas acabamos hablando de cuestiones socio-políticas y tratados energéticos en el tercer mundo a altas horas de la madrugada en un Kebap pero el caso es que eso si que me parecía a mi eróticamente llamativo.
El caso es que se metió un rumano que fulaneaba por ahí en la conversación y tras divagar entre aliento de Jägermeister y disolvente (que es lo que debía beber él) la tronca lo empezó a seducir de forma rápida, implacable y ante el estupor de mis ojos.
La tronca resulta ser mi compañera de piso, y el Kebap un idílico lugar donde manjares se sirven entre uñas impolutamente negras, en horas inverosímiles. Y el rumano era…
…bueno el rumano era a otro puto pive que la tronca del Kebap había cazado en susodicho lugar, porque la tronca cuando no pillaba en la disco solía hacerlo en el Kebap matutino a 200 metros de casa, así de fuerte es ella.
Así pues tenía aquello pinta de ser otro día más enfrentándome a la incomoda situación de ir esos putos 200 metros que separan el chuzo de la casa andando con mi compi de piso y el pive que se iba a follar así que me adelanté y dije:
-Tú, tía que me abro.
-Noor! No te pires.
-No tronca, yo paso de manporrearla otra noche más.
-Jijiji pero que tonti eres, que a este no me lo voy a follar.
(todo este con el pive delante y este con el bolsillo de punta)
-Puaj, me piro.
( el pive la cortejaba, ya en plan me rozo estoy to pedo y cerdo y soy rumano)
Entonces salimos para casa, el rumano con nosotros y yo hasta el nabo pero cuando estábamos en el portal la tronca va y le dice: “Chau pescau” y portazo…
No pude evitar reírme ante tal neurótico desprecio de zorra “warminabos” y en algo así como una femenina complicidad subimos las escaleras rápido y a pies puntillas partiéndonos el culo hasta el descansillo del segundo, en frente de la puerta de casa donde nos pusimos cada uno a buscar nuestras llaves entre risas y ráfagas de miradas de complicidad hasta que yo me adelanté y fui a meter la llave pero se me cayó…
-Mierdus! (me agacho a por ellas)
Me levanto y me encuentro un pedazo de morreo lascivo de la puta hostia en salmuera que todavía me hace temblar la rodilla izquierda cuando me acuerdo.
Fuimos siempre buenos compis y previo a esto no es que hubiera una denotada tensión sexual por ninguno de ambos pero la follada que nos pegamos ese día fue la hostia del coño…
Y después?
No voy a decir que nunca se volviera a mencionar el tema, por que hubo que dar explicaciones a nuestro otro compi de piso, transcurrido un tiempo cuando confesamos quién estaba con quién aquella noche en la que cayeron la mitad de los libros de la habitación colindante, pero al día siguiente fue como si nada hubiera pasado.
He de decir que los melodramas intelectuales a altas horas de la madrugada me ponen muchísimo y he de decir también que la tronca está buenísima y he de decir también que tuve que dejar esa socarranería y deje machista de llamarla “tronca del Kebap” y empezar a llamarla por su nombre por que pese a no pertenecer a ninguna iglesia autocéfala, ni beber disolvente y ni haber nacido en ningún pais inferior, yo, presente, fui otra víctima más de “la tronca del Kebap”.
Meterla!!!
